miércoles, 13 de febrero de 2008

SÓFOCLES

SÓFOCLES


Ocupación: Filósofo, poeta trágico de la Antigua Grecia. Autor de obras como Antígona o Edipo Rey.
Nacimiento: 496 adC. en Atenas (Grecia)
Fallecimiento: 406 adC.

Biografía: Hijo de un rico armero llamado Sófilo, a los dieciséis años fue elegido director del coro de muchachos para celebrar la victoria de Salamina. En el 468 adC. se dio a conocer como autor trágico al vencer a Esquilo en el concurso teatral que se celebraba anualmente en Atenas durante las fiestas Dionisias, cuyo dominador en los años precedentes había sido Esquilo.Comenzó así una carrera literaria sin parangón: Sófocles llegó a escribir hasta 123 tragedias para los festivales, en los que se adjudicó, se estima, 24 victorias, frente a las 13 que había logrado Esquilo.
Se convirtió en una figura importante en Atenas, y su larga vida coincidió con el momento de máximo esplendor de la ciudad.Amigo de Herodoto y Pericles, no mostró demasiado interés por la política, pese a lo cual fue elegido dos veces estratego y participó en la expedición ateniense contra Samos (440 adC), acontecimiento que recoge Plutarco en sus Vidas paralelas.Su muerte coincidió con la guerra con Esparta que habría de significar el principio del fin del dominio ateniense, y se dice que el ejército atacante concertó una tregua para que se pudieran celebrar debidamente sus funerales.De su enorme producción, sin embargo, se conservan en la actualidad, aparte de algunos fragmentos, tan sólo siete tragedias completas: Antígona, Edipo Rey, Áyax, Las Traquinias, Filoctetes, Edipo en Colono y Electra.
A Sófocles se deben la introducción de un tercer actor en la escena, lo que daba mayor juego al diálogo, y el hecho de dotar de complejidad psicológica al héroe de la obra. En Antígona opone dos leyes: la de la ciudad y la de la sangre; Antígona quiere dar sepultura a su hermano muerto, que se había levantado contra la ciudad, ante la oposición del tirano (esa es la palabra griega pero es equivalente a rey, nunca despectivamente) Creonte, quien al negarle sepultura pretende dar ejemplo a la ciudad. La tensión del enfrentamiento mantiene en todo momento la complejidad y el equilibrio, y el destino trágico se abate sobre los dos, pues también a ambos corresponde la «hybris», pecado de soberbia (orgullo excesivo).Edipo Rey es la más célebre de sus tragedias, y así Aristóteles la consideraba en su Poética como la más representativa y perfecta de las tragedias griegas, aquella en que el mecanismo catártico final alcanza su mejor clímax.
También es una inmejorable muestra de la llamada ironía trágica, por la que las expresiones de los protagonistas adquieren un sentido distinto del que ellos pretenden; así sucede con Edipo, empeñado en hallar al culpable de su desgracia y la de su ciudad, y abocado a descubrir que este culpable es él mismo, por haber transgredido, otra vez, la ley de la naturaleza y de la sangre al matar a su padre y yacer con su madre, aun a su pesar.El enfrentamiento entre la ley humana y la ley natural es central en la obra de Sófocles, de la que probablemente sea cierto decir que representa la más equilibrada formulación de los conflictos culturales de fondo a los que daba salida la tragedia griega.Temáticamente, el teatro de Sófocles recurre al antiguo mito de las sagas heroicas, tal como reflejo de la tradicional vinculación entre el teatro y sus orígenes religiosos. De hecho, del total de 32 tragedias conservadas pertenecientes al siglo V adC, nada menos que 24 se centran en cuatro grandes sagas de personajes mitológicos (la Troyana, la de Tebas, la de Micenas y la del argivo Heracles). Parece que en estas sagas mitológicas se concentran de manera simbólica, mediante traslaciones metafóricas más o menos conscientes, los principales arquetipos del comportamiento humano. Es probable que en época de Sófocles los núcleos míticos tradicionales ya hubieran alcanzado un grado notable de complejidad: por ejemplo, en la saga de Edipo pueden estar superpuestos o entrelazados diversos elementos míticos: el niño que es expuesto en el monte (trasunto metafórico de la criatura de origen divino); el éxito y la ruina de Edipo (traslación del ciclo del crecimiento y muerte de la naturaleza); o el conflicto entre Edipo y Layo, que no sería el tema del «conflicto de generaciones».
En cualquier caso se puede llegar a pensar que los antiguos dramaturgos, sobre todo en el caso de Sófocles, se percataron de que los mitos poseían una fuerza especial que los hacía singularmente aptos para darles un tratamiento poético y dramático.De otro lado, el mito posee una rica versatilidad que facilita múltiples maneras de aproximación. De hecho, el propio Sófocles le da un tratamiento personal y a veces libre. Un ejemplo de ello es la comparación entre el Filoctetes de su obra homónima y el otro Filoctetes de la Pequeña Ilíada, además de otros personajes como el papel que otorga a Crisótemis de su tragedia Electra, a Ismene en su Antígona o al propio Neoptólemo en su Filoctetes.
Otros aspecto importante es el que se refiere al papel de los oráculos y la presencia de los dioses en sus dramas. Así en Ayante, aunque propiamente no existe un oráculo, el divino Calcante vaticina que el héroe es juguete de la ira y de la burla divina.En general, se puede observar que el papel de los oráculos representa en Sófocles, más que una fuerza que se sobreponga a la figura del héroe, un poder que requiere y necesita el propio carácter y personalidad del protagonista, es decir, según Guzmán Guerra, que "el oráculo no induce al personaje a actuar, sino que es la propia compulsión del héroe a la acción la que da pleno sentido a la ejecución del oráculo emanado de la divinidad". Respecto a la credibilidad que Sófocles otorga a los oráculos se puede decir que es muy probable que, como tantas personas religiosas de su época, le diera credibilidad, aunque lo verdaderamente importante es que la presencia de oráculos en sus obras obedece a razones literarias y dramáticas. No falta la crítica a los oráculos en los oráculos sofocleos. Así, tres veces habla Edipo en Edipo Rey contra la validez de los oráculos.
FRASES SÓFOCLES

- Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo.
- Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
- El que prescinde de un amigo es como el que prescinde de su vida.
- Los hijos son las anclas que atan a la vida a las madres.
- La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.
- Me preguntas si debes o no casarte; pues, de cualquier cosa que hagas te arrepentirás.
- Quien no haya sufrido lo que yo, que no me de consejos
- La alegría más grande es la inesperada.
- La verdad puede más que la razón.
- Para quien tiene miedo, todo son ruidos.
- Noble cosa es, aún para un anciano, el aprender.
- Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.
- Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar.
- Cásate; si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para un hombre.
- El que es bueno en la familia es también un buen ciudadano.
- Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.
- No se puede juzgar la vida de un hombre hasta que la muerte le ha puesto término.
- Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre.
- El saber es la parte más considerable de la felicidad.
- Es terrible hablar bien cuando se está errado.
- Constante y perpetua riqueza es la virtud.
- Acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho.
- Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.




ANAXÁGORAS

Oupación:Filósofo griego.
Período: 500 - 428 adC
Biografía: Fue un presocrático que introdujo la noción de nous (νοῦς, mente o pensamiento) en la filosofía de los orígenes; sus predecesores habían estudiado los elementos (tierra, aire, fuego, agua) como realidad última.
Nació en Clazomene (en la actual Turquía) y se trasladó a Atenas (hacia 483/455adC) por razones desconocidas (fue el primer pensador en hacerlo).
Entre sus alumnos se encontraban el estadista griego Pericles, Arquelao, Protágoras de Abdera,Tucídides, el dramaturgo griego Eurípides, y se dice que también Demócrito y Sócrates.
Conocedor de las doctrinas de Anaxímenes, Parménides, Zenón y Empédocles, Anaxágoras había enseñado en Atenas durante unos treinta años cuando se exilió tras ser acusado de impiedad al sugerir que el Sol era una masa de hierro candente y que la Luna era una roca que reflejaba la luz del Sol y procedía de la Tierra. Marchó a Jonia y se estableció en Lampsaco (una colonia de Mileto), donde, según dicen, se dejó morir de hambre.

Anaxágoras expuso su filosofía en su obra Peri physeos, pero sólo algunos fragmentos de sus libros han perdurado.
Anaxágoras acepta los razonamientos de Parménides del cual ninguna realidad nueva puede originarse. Anaxágoras acepta que todo existe desde siempre, diminutas partículas de todas las sustancias han exisitido desde siempre. Es así que mantenía que la materia está formada por diminutas partículas, semillas (spermata), como él las llamaba, que se diferencian cualitativamente en color, forma y sabor. Estas semillas son indivisibles, imperecederas e infinitas, agrupándose en distintas proporciones para formar los distintos elementos. Aristóteles las denominó Homeomerías (ὁμοιομέρεια, mismas partes, composición similar). Sostuvo que en todo hay partes por cada otra cosa posible, formándose así cada cosa según la parte que suponga mayoría de entre las que la forman.

Por otro lado, hizo formar parte de su explicación de la realidad al concepto de nous, inteligencia, la cual, siendo un «fluido» extremadamente sutil, se filtra por entre los recovecos de la materia, a la que anima con su movimiento. El nous penetra algunas cosas y otras no, con lo que se explica, siguiendo a Anaxágoras, la existencia de objetos animados e inertes. Su doctrina del nous fue más tarde adoptada por Aristóteles.
FRASES ANAXÁGORAS
- Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía.

- Todas las cosas participan de todo, mientras que la inteligencia es infinita y se gobierna a sí misma y no está mezclada con nada.

- La inteligencia es lo más puro de todas las cosas. Tiene un conocimiento total de cada cosa y es la máxima fuerza.

- La inteligencia conoce todas las cosas y ordenó todas las cosas que van a ser y las que fueron y las que son ahora y las que no son.

- Es preciso suponer que en todo lo que se combina hay muchas cosas de todas clases, y semillas de todas las cosas, que tienen formas diversas y colores y sabores diferentes.

- El hombre es inteligente porque tiene manos.

- El espíritu gobierna el universo.

- La ciencia daña tanto a los que no saben servirse de ella, cuanto es útil a los demás.
ZENÓN
(Zenón de Elea)

Ocupación: Filósofo griego.
Período: ¿490-430? adC

Biografía: Nacido en Elea. Al igual que Meliso, reforzó y argumentó a favor de la filosofía parmenidea, es conocido por sus paradojas, que en su época eran aporéticas, como las que niegan la existencia del movimiento o la pluralidad del ser. Zenón trató de probar que el ser tiene que ser homogéneo, único y, en consecuencia, que el espacio no está formado por elementos discontinuos sino que el cosmos o universo entero es una única unidad.
Inventó la demostración llamada ad/absurdum (reducción por el absurdo), que toma por hipótesis las afirmaciones del adversario y muestra los absurdos a los que se llegaría si esa hipótesis fuera verdadera, obligando al interlocutor, en última instancia, a aceptar la tesis opuesta a la que sostuvo en un principio.

Sus principales argumentos son :
Contra la pluralidad como estructura de lo real.
Contra la validez del espacio.
Contra la realidad del movimiento.
Contra la realidad del transcurrir del tiempo.
Es necesario dejar constancia que los razonamientos de Zenón constituyen la huella más vieja que se conserva del pensamiento infinitesimal desarrollado muchos siglos después. El cálculo diferencial nace con Leibniz el año 1666. Por lo tanto, podría decirse y considerarse a este eleata como un precursor del cálculo infinitesimal, pero en ningún caso se puede decir que él dominara este pensamiento.
FRASES DE ZENÓN

- Recordad que la naturaleza nos ha dado dos oídos y una boca para enseñarnos que vale más oír que hablar.

- Ninguna pérdida debe sernos más sensible que la del tiempo, puesto que es irreparable.

- Cuando yo muera, siempre sabras, que mi amor por ti vivirá para siempre.
ARQUELAO

Ocupación: Filósofo griego.
Período:

Biografía: Arquelao Ateniense, o bien Milesio, tuvo por padre a Apolodoro o, según algunos, a Midón. Fue discípulo de Anaxágoras y maestro de Sócrates, y el primero que de la Jonia trajo a Atenas la filosofía natural. Por esta razón lo llamaron el Físico, o bien porque en él terminó la filosofía natural, introduciendo entonces Sócrates la moral. Bien que parece que Arquelao la cultivó también; pues filosofó de las leyes, de lo bueno y de lo justo, lo cual, oído por Sócrates, lo amplió y propagó y fue tenido como autor de ello.
Decía «eran dos las causas de la generación: el calor y el frío. Que los animales fueron engendrados del limo. Y que lo justo y lo injusto no lo son por naturaleza, sino por la ley». Fundábase en este raciocinio: «El agua, cuya liquidez dimana del calor, mientras dura condensada produce la tierra, y cuando se liquida produce el aire. Por consiguiente, aquélla es conservada por el aire, y éste por el movimiento del fuego. Que los animales se engendran del calor de la tierra, la cual destila un limo semejante a la leche, que les sirve de nutrimento. Así fueron procreados los hombres».
Fue el primero que dijo que «la voz es la percusión del aire. Que el mar se contiene en las entrañas de la tierra, por cuyas venas va como colado. Que el sol es el mayor de los astros. Y que el Universo no tiene límites». Hubo otros tres Arquelaos: uno corógrafo, el cual describió los países que anduvo Alejandro. Otro que escribió en verso De la admirable naturaleza de los animales. Y el otro fue orador y escribió De la Oratoria.
En relación con su vida, Diógenes Laercio, afirma que, Arquelao, fue el primero que llevó a Atenas la especulación filosófica, algo que no es cierto ya que sabemos que tal prerrogativa le correpondió con toda seguridad a Anaxágoras. Es también muy dudosa la afirmación de que fue el último de los físicos griegos ya que es probable que Leucipo y Demócrito fueran posteriores a él. La tradición, en cambio, parece decirnos la verdad cuando afirma que Arquelao fue maestro de Sócrates. En este sentido, la importancia de Arquelao vendría dada precisamente, más que por su contribución al pensar filosófico de la época, por la vinculación con personajes tan importantes como Anaxágoras y Sócrates. Y es que su categoría es mucho menor que la de su maestro y la de su discípulo. Pero tambien es cierto que Arquelao es un exponente claro de las dificultades que implicaba a los fisicistas de esta época el poder hallar una cosmología original que avanzara sobre lo ya dicho.

Arquelao asumió la filosofía de Anaxágoras aunque introdujo modificaciones y correcciones en muchos puntos.
Los rasgos más importantes de su filosofía son los siguientes:
Mientras que Anaxágoras pensaba que la Mente no estaba mezclada con nada y su poder residía precisamente en su pureza; en Arquelao la Mente estaría privada de esta característica y sería algo mezclado con lo material. En este sentido la Mente parece que no tendría ningún tipo de gobierno sobre la mezcla originaria.

El punto de partida de su cosmología eran las semillas y la homeomerías. En este sentido sigue totalmente a Anaxágoras. Ahora bien, la Mente no era (como en Anaxágoras) quien iniciaba el movimiento que permitía la separación de los denso, lo húmedo y lo frío, asi como de lo raro, lo caliente y lo seco. Arquelao parece que defendía como causa del movimiento de la mezcla originaria la separación automática de lo caliente de lo frío.
Según Arquelao las cuatro masas del mundo (en esto sigue a Empédocles) surgirían del modo siguiente: el agua se abría derretido a partir de lo frío en su interacción con lo caliente. Esto nos sugiere la idea de que concebía a lo frío bajo la forma de hielo. Al fluir hacia el centro se quemó del todo en su interacción con lo caliente lo que daría lugar a la aparición de la tierra (ésta no sería plana como en Anaxágoras sino cóncava) y el aire. La movilidad de lo caliente (fuego) y la inmovilidad de lo frío (hielo que produce primeramente agua y, a continuación, tierra estacionaria y aire fluido) asi como la reacción entre ámbos constituye un rasgo esencial y original de su cosmología. Parece que como si quisiera, con todo ello, otorgar una mayor prominencia a los elementos de Empédocles.
En relación con la Zoogonía, Arquelao, se separa de Anaxágoras ( para quien las semillas eran arrastradas hacia la tierra juntamente con la lluvia ) y repite la hipótesis de Anaximandro acerca de que los seres vivos surgieron del elemento húmedo a medida de que la humedad si iba evaporando por el sol.
Existen tambien textos que hacen referencia a que la Etica estaría presente en la filosofía de Arquelao. De todos modos, todo lo que se nos dice sobre sus doctrinas éticas es lo que nos transmite Diógenes Laercio: por un lado, que se dedicó a cuestiones éticas, pues filosofó sobre las leyes, la bondad y la justicia, y, por otro lado, que sostenía que lo justo y lo injusto existían sólo por convención, no por naturaleza. Esto último estaría repitiendo la doctrina sofística tradicional.Es muy posible que estas doctrinas éticas se le atribuyan a Arquelao ( Zeller ) unicamente con el objetivo de otorgarle al maestro de Sócrates un mínimum razonable de doctrina ética.
Conclusión
En relación con la filosofía de Arquelao se podría, por tanto, señalar, a modo de conclusión, lo siguiente:
Es un pensador de segunda fila que se vió impulsado, por el deseo de revisar el sistema de Anaxágoras, a incluir en su sistema el mayor número posible de doctrinas de sus predecesores más inminentes.
De Anaximandro tomó, además de sus ideas biológicas, la idea de la primacia de lo caliente sobre lo frío.
De Anaxímenes parece que copió la doctrina de la condensación y de la rarefacción del aire.
De Empédocles tomó la teoría de los cuatro elementos.
De Anaxágoras copió todo lo demás, con ligeras modificaciones, como, por ejemplo, la referencia a la forma de la tierra.
FRASES ARQUELAO

- El justo y el injusto no son productos de la naturaleza, sino de la ley.
PERICLES


Ocupación: Político y orador ateniense.
Período: 495 adC.- 429 adC.


Biografía: Pericles () (en gr. Περικλης, “rodeado de gloria”), importante e influyente en los momentos de la edad de oro de la ciudad (en concreto, entre las guerras Médicas y las de Peloponeso). Descendía por línea materna de la familia de los Alcmeónidas. Fue el principal estratega de Grecia. Gran dirigente, un hombre honesto y virtuoso. Llamado el Olímpico, por su imponente voz, aunque algunos autores afirman que este sobrenombre le vino de un bulto que al parecer tenía en la parte superior de la cabeza, accidente de su parto, que se asemejaba al famoso monte.

Pericles tuvo tanta influencia en la sociedad ateniense que Tucídides, un historiador coetáneo, lo denominó como “el primer ciudadano de Atenas”. Pericles convirtió a la Confederación de Delos en el Imperio ateniense, y dirigió a sus compatriotas durante los primeros dos años de la Guerra del Peloponeso. El periodo en el que Pericles gobernó Atenas a veces es conocido como el “Siglo de Pericles”, aunque ese periodo a veces puede abarcar fechas tan recientes como de las Guerras Médicas o tan tardías como el siglo siguiente.
Pericles promocionó las artes y la literatura. Por esta razón Atenas tiene la reputación de haber sido el centro educacional y cultural de la Antigua Grecia. Comenzó un ambicioso proyecto que llevó a la construcción de la mayoría de las estructuras supervivientes en la Acrópolis de Atenas, incluyendo el Partenón, así como de otros monumentos como los Propileos. Su programa embelleció la ciudad y sirvió para exhibir su gloria, a la vez que dio empleo a muchos ciudadanos. Además, Pericles defendió hasta tal punto la democracia griega que algunos de sus críticos le consideran populista.

Rival de Cimón en 459 adC y jefe del partido democrático. Después de la muerte de Cimón, condenó a Tucídides (el político, no el historiador) al ostracismo. Fundó en sólidas bases la potencia naval y colonial de Atenas, sometió la isla de Eubea en 446 adC, la de Samos en 440 adC e hizo tomar parte a Atenas en la Guerra del Peloponeso.
Discípulo de Anaxágoras de Clazómenes y de Zenón de Elea, fue amigo de Fidias y atrajo a Atenas al arquitecto Hipodamo de Mileto, al filósofo Protágoras, y al historiador Heródoto. En su época brillaron Sófocles y Eurípides, máximas figuras del teatro griego y destacó el círculo de Aspasia.


Pericles nació alrededor del 495 adC, en la demarcación de Cholargos, justo al norte de Atenas. Era hijo del político Jantipo, quien, si bien había sido condenado al ostracismo durante los años 485 ó 484 adC, volvió a Atenas para dirigir el contingente ateniense en la victoria griega de la Batalla de Micala sólo cinco años después. La madre de Pericles, Agarista, era parte de la poderosa familia de los Alcmeónidas, y sus conexiones familiares jugaron un rol crucial en el comienzo de la carrera política de Jantipo. Agariste era la bisnieta del tirano de Sición, Clístenes, y la sobrina del reformista ateniense Clístenes, otro alcmeónida.

Según Heródoto y Plutarco, Agarista soñó, algunas noches antes del nacimiento de Pericles, que ella daba a luz a un león. Una interpretación a esta anécdota es que el león es el símbolo tradicional de la grandeza, aunque la historia también puede estar haciendo alusión al tamaño inusual del cráneo de Pericles, que se convirtió en el objetivo habitual de los comediantes contemporáneos, llegando a recibir el apelativo de "cabeza de pera". Si bien Plutarco asegura que esta deformación era el motivo por el que Pericles siempre era representado con casco, este no era exactamente el motivo, sino que el casco era el símbolo de su rango oficial como estratego (general).


La nobleza de su familia y su nivel económico le permitió perseguir su inclinación hacia los estudios. Aprendió música de los maestros de su tiempo (Damón o Pitocleides podrían haber sido sus profesores)[ y se considera que fue el primer político en atribuir una gran importancia a la filosofía. Disfrutó de la compañía de los filósofos Protágoras, Zenón de Elea y Anaxágoras. Anaxágoras particularmente llegó a convertirse en un buen amigo y le influenció enormemente. La forma de pensar de Pericles, así como el carisma que tenía en su retórica podrían haber sido en parte una consecuencia del énfasis filosófico en la calma emocional al enfrentarse a los problemas, y del escepticismo sobre el fenómeno divino. Su calma y autocontrol proverbial también se contemplan como parte de la influencia de Anaxágoras.

Pericles llevó a cabo sus primeras expediciones militares durante la Primera Guerra del Peloponeso, que fue provocada en parte por la alianza ateniense con Megara y Argos, y subsiguiente reacción de Esparta. En el año 454 adC atacó Sición y Acarnania. Luego intentó sin éxito tomar Oeniadea, en el golfo de Corinto, antes de regresar a Atenas. En 451 adC, Cimón se dice que volvió del exilio y que negoció una tregua de cinco años con Esparta tras una propuesta de Pericles, lo cual indica un cambio en la estrategia política de Pericles. Pericles pudo haberse dado cuenta de la importancia de la contribución de Cimón durante los conflictos contra los peloponesos y los persas.

Plutarco subraya que Cimón consiguió un acuerdo para compartir el poder con sus oponentes, según el cual Pericles se encargaría de los asuntos internos y Cimón sería el líder del ejército de Atenas que se encontraba en campaña. Si realmente fue así, este acuerdo habría supuesto una concesión por parte de Pericles en el hecho de que no era un gran estratega. Kagan opina que Cimón se adaptó a las nuevas condiciones y llevó a cabo un matrimonio político entre los liberales de Pericles y los conservadores.

A mediados de la década de 450 adC los atenienses lanzaron un ataque fallido para ayudar a la revuelta egipcia contra Persia, que llevó a un prolongado asedio de una fortaleza persa situada en el delta del Nilo. La campaña culminó con un desastre a gran escala: las fuerzas de asedio fueron derrotadas y destruidas. En 451-450 adC los atenienses mandaron tropas a Chipre. Cimón derrotó a los persas en la Batalla de Salamina, pero murió de enfermedad en el año 449 adC. Se dice que Pericles comenzó ambas expediciones en Egipto y Chipre, aunque algunos investigadores, como por ejemplo Karl Julius Beloch, argumentan que el envío de una flota de tal magnitud está más de acuerdo con el espíritu de la política de Cimón.

Durante la Segunda Guerra Sagrada Pericles dirigió a la armada ateniense contra Delfos y reinstauró a Fócida en sus derechos soberanos sobre el oráculo. En 447 adC. Pericles se involucró en la campaña por la cual se le admira más, la expulsión de los bárbaros de la península travia de Gallípolli, con el fin de establecer colonos atenienses en la región. Para entonces, sin embargo, Atenas se encontraba seriamente amenazada por una serie de revueltas entre sus aliados (o, para ser más exactos, sus subordinados). En 447 adC los oligarcas de Tebas conspiraron contra la facción democrática. Los atenienses demandaron su rendición inmediata pero, tras la Batalla de Coronea de ese año, Pericles se vio obligado a admitir la pérdida de Beocia con el fin de recuperar a los prisioneros atenienses tomados en esa batalla. Con Beocia en manos hostiles, Fócida y Lócrida eran incontrolables y poco a poco fueron cayendo en manos de los oligarcas enemigos. En 446 adC se produjo un levantamiento aún más peligroso: Eubea y Megara se levantaron en armas. Pericles cruzó hasta Eubea con sus tropas, pero fue obligado a volver cuando un ejército espartano invadió Ática.

En el año 444 adC la facción democrática y la conservadora se enfrentaron en una nueva y feroz lucha. El nuevo y ambicioso líder conservador, Tucídides (no hay que confundirlo con el historiador del mismo nombre), acusó a Pericles de derrochar el dinero público, criticando la forma en que Pericles utilizaba el dinero en el plan de construcción que se estaba llevando a cabo. Tucídides consiguió en un principio poner a la Ekklesia de su parte, pero cuando Pericles tomo la palabra eclipsó completamente a los conservadores. Pericles respondió proponiendo, si era necesario, rembolsar a la ciudad todos los gastos con su propiedad privada, bajo la condición de que haría las inscripciones y dedicatorias a su propio nombre. Su propuesta fue acogida con un gran aplauso y Tucídides se encontró con una derrota inesperada. En el año 442 adC, los atenienses condenaron a Tucídides al ostracismo durante 10 años, y Pericles volvió a convertirse en el líder político sin rival de Atenas.

Pericles quería estabilizar el dominio de Atenas sobre su alianza y con ello reforzar su preeminencia en Grecia. El proceso a través del cual la Liga de Delos se transformó en el Imperio Ateniense generalmente se considera que comenzó bastante antes del tiempo de Pericles, dado que varios aliados en la liga eligieron pagar tributo a Atenas en lugar de aportar hombres para las naves de la flota. Sin embargo, esta transformación se aceleró y llegó a su conclusión mediante una serie de medidas puestas en práctica por Pericles. Los pasos finales en esa traslación hacia el imperio pudieron haber sido disparadas por la derrota ateniense en Egipto, que amenazó el dominio de la ciudad en el Egeo y llevó a la revuelta de varios aliados, como Mileto o Eritrea. Ya sea por verdadero temor por su seguridad tras la derrota en Egipto y por las revueltas, o como pretexto para ganar el control de la economía de la Liga, Atenas transfirió el tesoro de la Alianza de Delos a Atenas en los años 454 y 453 adC. Para los años 450-449 adC las revueltas en Mileto y Eritrea habían sido controladas y Atenas había restaurado su control sobre los aliados. Alrededor de 447 adC Clearchus propuso el Decreto de Moneda, que imponía el peso y medida de la moneda de plata ateniense a todos sus aliados. De acuerdo con una de las previsiones más drásticas del decreto, todos los excedentes de la operación de acuñación debía ir a un fondo especial, y todo aquel que propusiese utilizarlo de otro modo podía ser condenado a pena de muerte.

Fue del tesoro de la alianza de dónde Pericles sustrajo los fondos necesarios para llevar a cabo su ambicioso plan de construcción, centrado en la "Acrópolis de Pericles", que incluía los Propileos, el Partenón y la estatua de oro de Atenea, esculpida por Fidias, amigo de Pericles. En el año 449 adC Pericles propuso un decreto que permitía el uso de 9.000 talentos para financiar la reconstrucción masiva de los templos atenienses. Angelos Vlachos, un académico griego, apunta que la utilización del tesoro de la alianza, iniciada y ejecutada por Pericles, es una de las más grandes apropiaciones indebidas de la historia. Esta apropiación financió, sin embargo, algunas de las más maravillosas creaciones artísticas del mundo antiguo.

La Guerra contra Samos fue el último evento militar significativo antes de la Guerra del Peloponeso. Después del ostracismo de Tucídides, Pericles se encontró en una situación en la que era reelegido anualmente para el puesto de Strategos (general), único cargo que llegó a ocupar oficialmente. Sin embargo, su influencia política era tal que le convertía en el gobernante de hecho del Estado. En el año 440 adC la Isla de Samos se encontraba en guerra con Mileto por el control de Priene, una antigua ciudad de Jonia en el pie de las colinas de Mycale. Mileto estaba perdiendo la guerra, y acudió a Atenas para que les ayudasen en su conflicto con Samos. Cuando Atenas ordenó a ambas partes a detener las hostilidades y someter el caso al arbitraje de Atenas, Samos se negó. En respuesta, Pericles hizo promulgar un decreto enviando una expedición a Samos, "alegando ante su gente que, si bien había sido conminados a detener su guerra contra Mileto, no estaban cumpliendo". En una batalla naval la flota ateniense dirigida por Pericles y otros nueve generales derrotó a la fuerzas de Samos e impuso en la isla una administración de su agrado. Cuando Samos se levantó contra el gobierno ateniense, Pericles obligó a los rebeldes a rendirse tras un duro asedio de ocho meses que acabó provocando un descontento bastante importante de los marinos atenienses. Pericles entonces terminó con una revuelta en Bizancio y, cuando volvió a Atenas, pronunció un discurso fúnebre en honor a los soldados que habían muerto en la expedición.Entre los años 438 y 436 adC Pericles dirigió a la flota ateniense en el Ponto y estableció relaciones amistosas con las ciudades griegas de la región. Pericles también se centró en proyectos internos, tales como la fortificación de Atenas (construyendo la muralla interna alrededor del año 440 adC), y en la creación de nuevas colonias, como Andros, Naxos y Turios (444 adC), así como Anfípolis 437 adC - 436 adC.


Pericles y sus allegados no fueron inmunes a los ataques de las facciones rivales, puesto que la preemeniencia en la democracia ateniense no era equivalente a un mando absoluto. Justo antes de que estallara la Guerra del Peloponeso, Pericles y dos de sus socios más cercanos, Fidias y su compañera, Aspasia de Mileto, se enfrentaron a una serie de ataques personales y judiciales.
Fidias, que había estado al cargo de todos los proyectos de construcción fue acusado en primer lugar de la apropiación indebida de oro destinado a la estatua de Atenea y más tarde de ofensa moral. Esta última se basaba en que al crear la batalla de las Amazonas en el escudo de Atenea, dibujó una figura que se parecía a él mismo en la forma de un viejo hombre calvo, y también insertó a alguien que se parecía a Pericles luchando con una Amazona. Los enemigos de Pericles también encontraron un testigo (posiblemente falso) en su contra, llamado Menon.
Aspasia, que era conocida por su gran capacidad como conversadora y consejera, fue acusada de corromper a las mujeres de Atenas con el fin de satisfacer las perversiones de Pericles. Aspasia era probablemente una hetaera que llevaba un burdel, aunque esto es algo que los estudiosos modernos discuten. Estas acusaciones probablemente no fueron más que demandas sin fundamento, pero la experiencia en sí supuso un trago muy amargo para el líder ateniense. Aunque Aspasia fue absuelta gracias a uno de los escasos arranques emocionales de Pericles, su amigo Fidias murió en prisión y otro amigo suyo, Anaxágoras, fue atacado por la Ekklesia por sus creencias religiosas.
Además de estas persecuciones iniciales, la Ekklesia atacó a Pericles mismo, demandando una justificación por su ostensible derroche y mala administración de dinero público. Según relata Plutarco, Pericles estaba tan asustado por el juicio que no permitió a los atenienses hacer concesiones a los lacedemonios. Beloch también opina que Pericles trajo deliberadamente la guerra para proteger su posición política. Con ello, al comienzo de la Guerra del Peloponeso, Atenas se encontró en la difícil situación de tener que confiar su futuro a un líder cuya preeminencia se acaba de haber visto amenazada por primera vez en más de una década.

Las causas de la Guerra del Peloponeso se han debatido en profundidad, aunque gran parte de los historiadores antiguos culpan de ella a Pericles y Atenas. Plutarco parece creer que Pericles y los atenienses incitaron a la guerra, luchando por imponer sus tácticas con una cierta arrogancia y un amor por la confrontación. Tucídides también apunta la misma idea, y aunque en general se le contempla como un admirador de Pericles, el historiador en este punto ha sido criticado por su parcialidad a favor de Esparta.
Valerio Máximo cita una curiosa anécdota según la cual un triste y meditabundo Pericles recibió la visita de su sobrino Alcibíades. Éste le preguntó qué le perturbaba, a lo que Pericles contestó que, habiéndole encargado la ciudad edificar los Propíleos de la Acrópolis, había gastado tal cantidad de dinero que no sabía como rendir cuentas de su gestión. Entonces le dijo Alcibíades:
Búscate, pues, un medio de no tener que rendirlas.
Así pues, Pericles, colmado de honores pero eventualmente irresoluto, siguiendo el consejo de su joven y temerario sobrino, implicó a los atenienses en una guerra contra sus vecinos, de modo que no tuvieran ocasión de pedirle cuentas (431 adC).

Pericles estaba convencido de que la guerra con Esparta, que no podía afrontar la preeminencia ateniense, sería inevitable, e incluso hasta cierto punto bienvenida. Por ello no vaciló en enviar tropas a Kórzula a reforzar a la flota que ahí se encontraba en guerra contra Corinto. En el año 433 adC las flotas enemigas se enfrentaron en la Batalla de Síbota y un año más tarde los atenienses lucharon contra los colonos corintos en la Batalla de Potidea, lo cual contribuyó en gran medida al odio de Corintia contra Atenas. Durante ese mismo periodo, Pericles propuso el decreto de Megara, que se parecía en gran medida a un embargo económico moderno. Los mercaderes de Megara quedaban excluidos del mercado de Atenas y de utilizar los puertos de su imperio. Esta prohibición estranguló la economía de Megara y amenazó la frágil paz entre Atenas y Esparta, aliada de Megara. De acuerdo con George Cawkwell, con este decreto Pericles rompió la Paz de los Treinta Años "aunque, quizás, con la apariencia de una excusa". La justificación ateniense fue que Megara había cultivado la tierra sagrada consagrada a la diosa Deméter, y que había dado refugio a esclavos escapados, un comportamiento que los atenienses consideraban impío.
Después de consultar con sus aliados, Esparta envió una comitiva a Atenas para exigir una serie de concesiones, tales como la expulsión inmediata de la familia Alcmeónida, incluyendo a Pericles, y la derogación del decreto de Megara, amenazando con la guerra si no se atendiese a sus demandas. El obvio propósito de estas condiciones eran instigar una confrontación entre Pericles y el pueblo de Atenas. Esto acabó ocurriendo unos pocos años más tarde, pero en este caso los atenienses siguieron sin dudarlo las instrucciones de Pericles. En el primer discurso legendario que Tucídides relata, Pericles aconseja a los atenienses a no plegarse ante las demandas espartanas, puesto que ellos eran militarmente más fuertes. Pericles no estaba preparado para hacer concesiones unilaterales, creyendo que "si Atenas hacía concesiones en ese tema, entonces Esparta seguramente saldría con nuevas exigencias". Consecuentemente, Pericles pidió a los Espartanos ofrecer un quid pro quo: En intercambio por la derogación del decreto de Megara, los atenienses exigían a Esparta abandonar su práctica de la expulsión periódica de los extranjeros de su territorio (xenelasia) y reconocer la autonomía de sus ciudades aliadas, exigencia que implicaba que la hegemonía espartana tampoco era tal. Los términos fueron rechazados por los espartanos y, al no estar ninguna de las dos partes dispuestas a echarse atrás, los dos bandos se prepararon para la guerra. De acuerdo con los autores Athanasios G. Platias y Constantinos Koliopoulos, profesores de estudios estratégicos y política internacional, "en lugar de plegarse a exigencias coercitivas, Pericles eligió la guerra". Otra consideración que podría haber influenciado a Pericles era la posibilidad de que las revueltas en el imperio comenzasen a estallar en el momento en que Atenas se mostrase débil.

En el año 431 adC, cuando la paz ya se encontraba en crisis, Arquídamo II, rey de Esparta, envió una segunda delegación a Atenas exigiendo a los atenienses a plegarse a las exigencias espartanas. Esta delegación no fue admitida en Atenas, puesto que Pericles ya había hecho promulgar una resolución según la cual ninguna delegación espartana sería admitida en la ciudad si los espartanos habían iniciado las hostilidades. La armada espartana se encontraba entonces guarnecida en Corinto y, viendo esto como una acción hostil, los atenienses rechazaron admitir a sus emisarios. Tras este último intento, Arquídamo invadió Ática, pero no encontró ningún ateniense en la zona. Pericles, consciente de que la estrategia espartana sería invadir y saquear el territorio ateniense ya había organizado la evacuación de toda la población de la región dentro de las murallas de Atenas.
No existe ningún documento que recoja exactamente cómo Pericles consiguió convencer a los habitantes de Ática para que se trasladasen a las ya bastante abarrotadas áreas urbanas. Para muchos, este desplazamiento significaba abandonar sus tierras, así como sus ancestrales templos y altares, y cambiar completamente su estilo de vida. Por ello, si bien accedieron a desplazarse, muchos habitantes de las áreas rurales estaban muy descontentos con la decisión de Pericles. Pericles también aseguró a sus compatriotas que si llegaba el caso de que el enemigo no saquease sus granjas, él ofrecería sus propiedades a la ciudad. Esta promesa surgió por su preocupación en que Arquídamo, que era amigo suyo, podría atravesar el estado sin asolar las tierras, ya sea como muestra de amistad o como movimiento político calculado en busca de separar a Pericles del pueblo.
"Puesto que los héroes tienen toda la tierra para su tumba; y en tierras lejanas a la suya, en donde la columna con su epitafio lo declara, hay brillante en el pecho de los hombres un grabado no escrito sin una placa que lo preserve, excepto la del corazón."

En cualquier caso, viendo como sus granjas fueron sometidas al saqueo, los atenienses se indignaron, y pronto comenzaron a dirigir su descontento contra su líder, a quien muchos consideraban como el causante de haber traído la guerra. Sin embargo, incluso sometido a tanta presión, Pericles no cedió a su exigencia de emprender acciones inmediatas contra el enemigo o de revisar la estrategia inicial. También evitó convocar a la Ekklesia, temiendo que el pueblo pudiera decidir de forma apresurada enfrentarse a los espartanos en campo abierto. Como las reuniones de la asamblea se hacían a discreción de los presidentes de turno, los prytanies, Pericles no tenía un control formal sobre su agenda. Sin embargo, el respeto que tenían a Pericles era suficiente para persuadirles de hacer los que él quería. Mientras que el ejército espartano permanecía en Ática, Pericles envió una flota de 100 naves a saquear las costas del Peloponeso y encargó a la caballería la protección de las granjas saqueadas próximas a las murallas de la ciudad. Cuando el enemigo se retiró y finalizó el pillaje, Pericles propuso un decreto mediante el cual las autoridades de la ciudad deberían apartar 1.000 talentos y 100 naves para el caso de que Atenas fuera atacada por fuerzas navales. Según la provisión más drástica de dicho decreto, la simple proposición de un uso distinto del dinero o de las naces conllevaría la pena de muerte. Durante el otoño de ese año, Pericles dirigió las fuerzas atenienses que invadieron Megara y, unos meses más tarde (invierno de 431 - 430 adC) pronunció su monumental y emocional Discurso fúnebre, honrando a los atenienses que murieron por su ciudad.

En 430 adC, el ejército de Esparta saqueó Ática por segunda vez, pero Pericles no cedió y rechazó revisar su estrategia inicial. Pericles no deseaba un enfrentamiento con el ejército espartano en una batalla a campo abierto, por lo que volvió a dirigir una expedición naval para saquear la costa del Peloponeso, esta vez llevándose 100 naves atenienses con él. Según Plutarco, justo antes de partir las naves hubo un eclipse lunar que asustó a las tripulaciones, pero Pericles utilizó los conocimientos astronómicos que había adquirido de Anaxágoras para calmarles. En el verano de ese mismo año se desencadenó una epidemia que diezmó a los atenienses. Los detalles exactos de la enfermedad se desconocen y han sido objeto de extensos debates. En cualquier caso, la epidemia provocó un nuevo descontento general en la ciudad, y Pericles se vio obligado a defenderse en un discurso final muy emocional, del cual Tucídides nos relata una parte. A este discurso se le considera una oración monumental, que demuestra las virtudes de Pericles y, al mismo tiempo, su amargura frente a la ingratitud de sus compatriotas. Temporalmente logró con ello calmar el resentimiento popular y capear el temporal, pero sus enemigos internos salieron con una última apuesta para derrocarle: Lograron quitarle el generalato e imponerle una multa estimada de entre 15 y 50 talentos. Las fuentes antiguas mencionan a Cleón, un político naciente de la escena política ateniense durante la guerra, como fiscal en el juicio de Pericles.
En cualquier caso, en sólo un año, en 429 adC, los atenienses no sólo perdonaron a Pericles sino que le reeligieron de nuevo como Strategos. Fue reinstaurado en el mando del ejército ateniense y dirigió todas sus operaciones militares de ese año, teniendo de nuevo bajo su control a las principales instituciones atenienses. En ese año, sin embargo, Pericles fue testigo de la muerte en la epidemia de sus dos hijos legítimos nacidos de su primera esposa, Jantipo y Paralos, en el plazo de cuatro días. Con su moral bajo mínimos, rompió a llorar, y ni siquiera su compañera, Aspasia, pudo consolarle. Sin embargo, no permitió que su pesar se transluciera en su semblante, y siguió hablando ante el pueblo con su fogosa elocuencia. Su gran fortaleza de ánimo le valió el título de Olímpico.
Él mismo murió por causa de la epidemia en otoño de 429 adC, y justo antes de su muerte, sus amigos se concentraron alrededor de su cama, enumerando sus virtudes durante la paz y subrayando sus nueve trofeos militares. Pericles, aunque moribundo, les escuchó y les interrumpió, señalando que habían olvidado su mayor y más importante título para ser admirado, "que ningún ateniense vivo jamás ha tenido que llevar luto por mi culpa". Pericles vivió durante los primeros dos años y medio de la Guerra del Peloponeso y, de acuerdo a Tucídides, su muerte fue un desastre para Atenas, puesto que sus sucesores fueron inferiores a él. Prefirieron instigar los malos hábitos de la gente y siguieron una política inestable buscando la popularidad en lugar de servir a la utilidad pública. Con estos comentarios tan amargos, Tucídides no sólo lamenta la pérdida de un hombre al que admiraba, sino que anuncia el comienzo del fin de la gloria y grandeza de Atenas.

Pericles, siguiendo la costumbre ateniense, se casó en primer lugar con uno de sus familiares más cercanos, con el que tuvo dos hijos: Jantipo y Paralo. Este matrimonio, sin embargo, no era un matrimonio feliz, y en algún momento del año 445 adC Pericles se divorció de su mujer y se la ofreció a otro marido, con el acuerdo favorable de sus parientes masculinos más cercanos. El nombre de su primera esposa se desconoce; la única información de que se dispone es que era la esposa de Sipónico antes de estar casada con Pericles, y la madre de Callias, hijo de este primer matrimonio.

"Puesto que los hombres pueden aguantar oír como se elogia a otros sólo mientras que se pueden persuadir a sí mismos de su propia habilidad de igualar las acciones ensalzadas: cuando se supera este punto, la envidia aparece, y con ella la incredulidad."
La mujer a la que realmente amó fue Aspasia de Mileto. Se convirtió en la amante de Pericles y comenzaron a vivir juntos igual que si estuviesen casados. Esta relación provocó muchas reacciones e incluso el propio hijo de Pericles, Jantipo, que tenía sus propias ambiciones políticas, no dudo en utilizarla para atacar a su padre. En cualquier caso, estas críticas no doblegaron la actitud de Pericles, si bien tuvo que romper a llorar para proteger a su amada Aspasia cuando fue acusada de corromper a la sociedad de Atenas. Su gran tragedia personal fue la muerte por culpa de la epidemia de su hermana y de sus dos hijos legítimos, tragedia de la que nunca llegó a sobreponerse.

Justo antes de su muerte los atenienses permitieron un cambio en la ley de 451 adC que convertía a su hijo con Aspasia (de sangre ateniense sólo por parte de su padre), un ciudadano y un heredero legítimo, una decisión sorprendente teniendo en cuenta que fue el propio Pericles quien propuso en un principio la ley que limitaba la ciudadanía a aquellos que naciesen tanto de padre como de madre ateniense.

Pericles dejó su huella en una era e inspiró juicios de valor conflictivos sobre sus decisiones más significativas, lo cual es algo normal para una personalidad política de esta magnitud. El hecho de que fuera a la vez un importante político, general y orador hace que el objetivo de analizar sus acciones sea todavía más complejo.




FRASES PERICLES


- La felicidad está en la libertad, y la libertad en el coraje.



ARISTÓTELES

Ocupación: Metafísico, Físico y Astrónomo.
Nacimiento: en el 384 adC, Estagira, Macedonia.
Fallecimiento: en el 322 adC Calcis Eubea, Grecia.
Influencias: Parménides, Sócrates, Platón.

Biografía: Apodado El Estagirita, tuvo por madre a Faestis y por padre a Nicómaco, que era el médico personal del rey Amyntas III de Macedonia, quien por su parte era padre de Filipo II, padre de Alejandro Magno.
Durante su temprana juventud Aristóteles viajó a la corte del basileos o rey Hermias de Atarneos, su suegro, junto a su condiscípulo Xenócrates.

Su filosofía se caracteriza por ser un movimiento filosófico y científico basado en la experimentación. Concepción revolucionaria. En un panorama filosófico denominado por la ciencia del mundo exterior y la cosmología, creó un concepto de la sociedad, de la realidad y del hombre totalmente diferente. Enfatizó la transformación de su sociedad política porque afianzó la libertad democrática en su obra "Las Constituciones de Atenas", contra Filipo de Macedonia, quien reaccionó ordenando su muerte, ya que vislumbró que la democracia terminaría por derrotar al totalitarismo.
En el campo de la metafísica - hasta entonces denominado por Platón - en el que tenía predominio las ideas y por lo tanto el mundo ideal y dialéctico de la lógica y el pensamiento sobre la realidad y la experiencia, él decidió crear bases totalmente diferentes para constituir en ellas la filosofía y la ciencia.
Su gran revolución ideológica la hace precisamente en el campo de la teoría del conocimiento. Contra todos los filósofos que presumían la validez del conocimiento, él dice que sin experimentación no hay verdad.
Aristóteles da realidad a las ideas entendiéndolas como la esencia de las cosas reales - "Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos".
Frente a toda metafísica, a la filosofía cosmológica y frente al idealismo metafísico e intelectualista de Platón, la posición de Aristóteles no puede ser más radicalmente distinta.
Por la fuerza de su ingenio trascendió su época y se proyecto en el siglo XVII y XVIII, época en que su tesis es sostenida por los empiristas británicos John Locke, George Berkeley y Davis Hume, y en cierto modo también Emmanuel Kant , filósofo alemán creador de la filosofía crítica.
Aristóteles inventa el empirismo, pues considera que todas las filosofías y las ciencias tienen que partir de las experiencias, es decir, de todas las sensaciones que nos ofrece el mundo de la percepción y del conocimiento sensible.
Redescubre la experiencia y la erige en base del conocimiento verdadero. La percepción que había sido desechada como conocimiento impreciso y engañoso es decir, el DOXA, para él es el punto de partida necesario y obligatorio, no sólo de toda la filosofía, sino de todas las ciencias.
El mismo inventó y construyó por primera vez en Occidente casi todas las ciencias naturales más importantes, tales como la física, la química, la geografía y también las ciencias sociales más significativas como la ética, la política y el estudio de la sociedad.
En su obra "Organon", desarrolla una lógica y una epistemología que le permiten perfeccionar y alcanzar el conocimiento científico a la vez demostrativo y convalidadamente verdadero.
Creó su lógica para garantizarse un acceso sólido del conocimiento a la realidad. Cambió el curso de la filosofía al pensar que las ideas y los pensamientos no eran como lo creyó Platón. Insertó las ideas en el mundo real, tanto las cosas materiales que se ofrecen al conocimiento sensible, como las ideas y conceptos. Desde entonces las ideas no flotan en vacío ideal sino que existen en las cosas mismas de la realidad. Al mismo tiempo que fue el creador del "empirismo epistemológico", fue también gestor del "realismo metafísico". Hay una realidad exterior que puede ser accesible al conocimiento empírico.
Aristóteles deja de depender de las ideas y desarrolla su concepción hilemorfista, que consiste en que las esencias o sustancias de las cosas reales tienen una realidad DUAL; ellas son : Materia y Forma y en sus relaciones de unas cosas, causa y/o efecto.
Sobre este concepto de casualidad de : "No hay efecto sin causa" y "todo efecto debe ser proporcionado a su causa", se construirá toda la ciencia antigua, moderna y contemporánea.
Sobre el principio de la relación entre materia y forma, se elaboraron la psicología, la sociología y la política, así como, por supuesto, una nueva antropología filosófica. Para la esencia del hombre, el cuerpo es la materia y la forma es el alma.
Aristóteles es el inventor, en Occidente, del concepto del alma como primer principio, primera fuerza o energía, que da origen a la vida, a la sensación y a la intelección. La estructura integrada del plano biológico y reflexivo intelectual del hombre de una manera unitaria y teleológica. En virtud de lo cual, todas las partes que constituyen el organismo humano están al servicio supremo, del que éste emplee su finalidad de supervivencia, integridad, perfeccionamiento y desarrollo individual.

En lo primero que define a Dios como la "suprema causa" y el "motor fundamental del Universo". Entre sus obras principales, además de la metafísica, como teoría de las causas primeras, está su : "De Anima" o "Del Alma", que es el primer tratado científico de la filosofía y de la psicología. También inventó la lógica o arte y ciencia del pensamiento correcto que distingue los falsos modos de razonar como los Sofismas y los Paralogismos y la falacia comprendida en sus libros.
Fue Aristóteles quien introdujo la denominación de Etica para designar lo concerniente a los principios del bien y del mal; y, de "Filosofía Práctica", para la disciplina que dicta las reglas a que debe someterse la conducta humana. Según Aristóteles, la virtud es el objeto de la Etica, mientras que la moralidad lo es de la Filosofía Práctica. Hay, no obstante, confusiones posteriores debidas a las traducción; así por ejemplo, CICERON tradujo la palabra griega "ético" a la latina "moralis", y SENECA llamó a la ética "Philisophia Moralis". Desde entonces aparecen con más frecuencia estos tres nombres : Etica, Filosofía Moral y Filosofía Práctica ç, designando, con leves matices de diferencia, la misma disciplina filosófica. Sin embargo, desde la Antigüedad hasta el presente, la expresión Filosofía Práctica no se refiere exclusivamente a lo ético, sino que abarca también la Política, la Economía y el Derecho.
Aristóteles en su obra "Etica de Nicomaco" hizo la primera exposición sistemática de esta disciplina. Considera como cuestión fundamental la del "supremo bien, o sea un bien que se desea por sí mismo y por el cual, a la vez, se desea todos los demás bienes; todos coinciden en que este supremo bien es la felicidad". Pero ¿en que consiste? . Según Aristóteles, la virtud es un modo de pensar y de sentir que se mantiene en el justo medio entre el exceso y el defecto; este justo medio puede ser conocido por la razón, y quien lo conoce, como el sabio, obra en consecuencia y es feliz; pues, la felicidad no es sino la actividad de la vida conforme a la razón.
Después de Aristóteles, los Estoicos y los Epicúreos siguen la misma ideas con muy leves innovaciones. Así, los ESTOICOS consideran que la felicidad consiste en la "apatía", o sea el estado de una vida serena, libre de las pasiones que subyugan a los insensatos, y que realizan la acción virtuosa conforme al deber, que es lo mismo que conforme a la razón. Por su parte los EPICUREOS (Seguidores de Epicuro) sostienen que el supremo bien es la felicidad, pero entendida como placer, es decir como diversión, entretenimiento y satisfacción sin impedimentos. Para lograr la felicidad se necesita mantener la buena salud del cuerpo y una "inquebrantable tranquilidad del alma no estorbada por pasiones ni apetitos"; a esto le llamaron "ataraxia", estado parecido al de la apatía, de los estoicos. También reconocen a la razón como el medio de conseguir la felicidad, y por eso, también el sabio representa el ideal de la conducción moral de la vida.
El CRISTIANISMO introdujo una nueva concepción ética basada en los siguientes principios: 1º.- El hombre tiene la culpa de sus desgracias y sufrimientos; 2.- Todos los hombres son iguales por ser hijos de Dios, quien los creó en un acto de puro amor y, por eso, "amar a Dios y al prójimo como así mismo" es el sentimiento y el deber fundamental; 3º.- La salvación, o dicha eterna, y la perdición, dependen de la libre voluntad del hombre, pues él puede elegir el difícil y angosto sendero de la virtud, la misericordia, la beatitud y la purificación; o el amplio camino del vicio, el placer, el egoísmo, etc. etc., que finalmente conduce a la perdición; y 4º.- Existe un especie de casualidad ética, pues "quien siembre vientos cosecha tempestades".
La novedad de la concepción cristiana consiste principalmente en la importancia básica del sentimiento del amor, del que carecieron la concepciones griegas de la antigüedad, que fueron eminentemente racionalistas, que lucieron el brillo de la razón, pero también su frialdad.




FRASES DE ARISTÓTELES


- La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

- El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.

- El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.

- La esperanza es el sueño del hombre despierto.

- Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.

- No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.

- La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.

- Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.

- Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

- Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.


- Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.

- Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos.

- La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.

- No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.

- La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.

- Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.

- Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.

- El hombre solitario es una bestia o un dios.

- Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.

- El amor sólo se da entre personas virtuosas


- La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.

- El amigo de todo el mundo no es un amigo.

- Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.

- El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.

- En las adversidades sale a la luz la virtud.

- Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.

- El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.

- El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.

- No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.

- Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.


- Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad.

- Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.

- Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes.

- La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.

- Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.

- Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.

- La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.

- Los dialécticos y los sofistas, en sus disquisiciones, se revisten de la apariencia de filósofos.

- Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.

- Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.


- Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.

- A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.

- Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.

-En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.

-Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.

- Una definición es una frase que significa la esencia de una cosa.

- El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.

- El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.

- El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

- La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.


- Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes.

- Saber es acordarse.

- Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.

- El entendimiento es una tabla lisa en la cual nada hay escrito.

- La única verdad es la realidad.

- La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.

- Es propio del filósofo poder especular sobre todas las cosas.

- Los sabios tienen las mismas ventajas sobre los ignorantes que los vivos sobre los muertos.

- Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma; la función vital es aprender.

- Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal; la inducción de lo particular.


- El mando de muchos no es bueno; basta un solo jefe.

- Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.

- Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.

- La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.

- El movimiento no existe fuera de las cosas, pues todo lo que cambia, o cambia en el orden de la sustancia o en la cantidad, o en la calidad, o en el lugar.

- El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.

- Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.

- Todo acto forzoso se vuelve desagradable.

- Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.

- Cometer una injusticia es peor que sufrirla.


- Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes, lo mismo ocurre con los placeres correspondientes. Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen.

- Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.

- La virtud resplandece en las desgracias.

- Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.

- El hombre es un animal político.

- La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.

- Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.

- La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.

- Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad.

- La democracia ha surgido de la idea de que sí los hombres son iguales en cualquier respecto, lo son en todos.


- Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.

- Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.

- La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.

- Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.

- Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.

- Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.

- Es preciso que la filosofía sea un saber especial, de los primeros principios y de las primeras causas.

- Es absolutamente imposible demostrarlo todo.

- Todo hombre, por naturaleza, desea saber.

- La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.


- Todo lo que se mueve es movido por otro.

- Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia.

- No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.

- La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.

- Si nada hay eterno, no es posible la producción ni la generación.

- Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.

- Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.

- Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz.

- No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo de dar de sí una mala opinión.

- Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.


- Todos o casi todos distinguen el alma por tres de sus atributos: el movimiento, la sensación y la incorporeidad.

- Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.

- El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.

- El verdadero discípulo es el que supera al maestro.

- Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.

- Movimiento es el paso de la potencia al acto.

- Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.

- Si el espíritu es un atributo divino, una existencia conforme al espíritu será verdaderamente divina.

- El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.

- La naturaleza no hace nada en vano.


- El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.

- En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.

- No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.

- Los predicados del predicado se extienden también al sujeto.

- Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.

- La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.

- El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.

- Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.

- La poesía es más profunda y filosófica que la historia.

- La belleza del hombre está o en la sonoridad, o en el significado.


- La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.

- No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.

- Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.

- El imitar es connatural al hombre.

- Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia.

- No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.

-El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.

ALEJANDRO MAGNO

Ocupación: Rey de macedonia, líder militar.
Nacimiento: el 21 de julio de 356 adC , Pella.
Fallecimiento: el 13 de junio de 323 adC , Babilonia.

Biografía: Alejandro III de Macedonia, llamado el Grande fue rey de Macedonia desde 336 adC hasta su muerte. Es considerado uno de los líderes militares más importantes de la Historia, por su conquista del Imperio Aqueménida.
Tras la unificación de múltiples ciudades-estado de la Grecia antigua bajo el dominio de su padre, Filipo II de Macedonia (tarea que el hijo tuvo que repetir dos veces a causa de la rebelión de los griegos del sur tras la muerte de Filipo), Alejandro conquistó el Imperio Persa, incluyendo Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia, y amplió las fronteras de su propio imperio hasta la región del Punjab. Antes de su muerte, Alejandro había hecho planes para girar hacia el oeste y conquistar Europa. También quería continuar la marcha hacia el este para encontrar el fin del mundo, ya que su tutor durante su niñez, Aristóteles, le había contado historias sobre el lugar donde la Tierra acababa y empezaba el Gran Mar Exterior. Alejandro integró extranjeros en su ejército y administración, lo que ha sido definido por algunos académicos como una "política de fusión". Favoreció el matrimonio entre miembros de su ejército y extranjeras, y lo practicó él mismo. Tras doce años de campañas militares contínuas, Alejandro murió, posiblemente de malaria, fiebre tifoidea o encefalitis vírica.

Con ello, su dinastía, encarnada en individuos incapaces o de corta edad, llegó a su fin, y su imperio fue repartido entre sus generales, los llamados diádocos (sucesores), pero sus conquistas resultaron en siglos de dominio y colonización griegas sobre áreas lejanas, conocido como períod helenístico, una combinación de las culturas griega y mesoriental.

Alejandro ha persistido en la historia y mitos tanto de la cultura griega como de las no griegas. Tras su muerte (e incluso durante su vida) sus conquistas inspiraron una tradición literaria en la que aparece como un héroe legendario, en la tradición de Aquiles. También es mencionado en el libro zoroástrico de Arda Viraf como "el maldito Alejandro", por la conquista del Imperio y la destrucción de su capital, Persépolis. Se le conoce como Eskandar-e Maqduni (Alejandro de Macedonia) en persa, Dhul-Qarnayn (el de los dos cuernos) en las tradiciones del Medio Oriente, Al-Iskandar al-Akbar الإسكندر الأكبر en árabe, Sikandar-e-azam en Urdu e Hindi, Skandar en Pashto, Alexander Mokdon en Hebreo, y Tre-Qarnayia en Arameo (el de los dos cuernos), aparentemente a causa de una imagen empleada en las monedas acuñadas durante su reinado en la que al parecer se le muestra luciendo los cuernos de carnero del dios egipcio Amón. Sikandar, su nombre en Urdu e Hindi, también se emplea como sinónimo de "experto" o "extremadamente hábil".
Hijo de Filipo II, rey de Macedonia (dinastía de los Argéadas), y de Olimpia, princesa de la Casa Real de Epiro. Se cuenta que el día de su nacimiento se tuvo noticia en la capital de tres triunfos: el del general Parmenión frente a los Ilirios, el fin victorioso del sitio a una ciudad portuaria por su padre y la victoria del carro del rey en competición, lo que fueron considerados increíbles augurios. Probablemente fueran invenciones posteriores, a raíz de la leyenda que dejó este personaje. Alejandro era de hermosa presencia, cutis blanco, cabello castaño claro y ondulado, ojos heterócromos (uno marrón -el izquierdo- y otro gris, aunque no se sabe si dicha heterocromía fue de nacimiento o como consecuencia de un traumatismo craneal), y tenía el hábito de inclinar ligeramente la cabeza sobre el hombro derecho.
Su educación fue inicialmente dirigida por Leónidas , un austero y estricto maestro macedonio que daba clases a los hijos de la más alta nobleza, quien lo inició en los ejercicios corporales. También se encargó de su educación Lisímaco, un profesor de letras bastante más amable y que se ganó el cariño del Magno llamándole Aquiles y a su padre, Peleo . Sin embargo a los trece años, pronto fue puesto al cuidado de Aristóteles, que sería su maestro en un retiro en la ciudad macedonia de Mieza, enseñó a Alejandro la política, la elocuencia y la historia natural. Sabía de memoria los poemas homéricos y todas las noches colocaba La Ilíada debajo de su lecho. También leyó con avidez a Herodoto y a Píndaro.
Muy pronto (340 adC) su padre lo asoció a tareas del gobierno nombrándolo regente, a pesar de su juventud. En el 338 adC dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea, siendo nombrado gobernador de Tracia ese mismo año. Desde pequeño, Alejandro demostró las características más destacadas de su personalidad: activo, enérgico, sensible y ambicioso. Es por eso que a pesar de tener apenas 16 años, se vio obligado a repeler una insurrección armada. Se afirma que Aristóteles le aconsejó esperar para participar en batallas, pero Alejandro le respondió: "Si espero perderé la audacia de la juventud".
Se cuentan numerosas anécdotas de su niñez, siendo la más referida aquella que narra Plutarco: Filipo II había comprado un gran caballo al que nadie conseguía montar ni domar. Alejandro, aun siendo un niño, se dio cuenta de que el caballo se asustaba de su propia sombra y lo montó dirigiendo su vista hacia arriba, hacia el Sol. Su padre le dijo tras domar a su caballo, Bucéfalo: "Macedonia es demasiado pequeña para ti". En efecto, Alejandro quedaba libre para empezar la guerra contra Persia.
Un nuevo matrimonio de su padre, que podría llegar a poner en peligro su derecho al trono, (no conviene olvidar que el mismo Filipo fue regente hasta la mayoría de edad de su sobrino, pero se adueñó del trono) le alejó de su padre. Es famosa la anécdota de cómo, en la celebración de la boda, el nuevo suegro de Filipo (un poderoso noble macedonio llamado Atalo) rogó porque el matrimonio diera un heredero legítimo al rey, en alusión a que la madre de Alejandro era una princesa de Epiro y que la nueva esposa de Filipo siendo macedonia daría a luz a un heredero totalmente macedonio y no mitad macedonio y mitad epirota como Alejandro, con lo cual sería posible que se relegara a este último de la sucesión. Alejandro se enfureció y le echó encima el contenido de su copa, espetándole: "Y yo ¿qué soy? ¿un bastardo?". Cuando Filipo, borracho, se acercó a poner orden, Alejandro se burló diciendo ”Quiere cruzar Asia, pero ni siquiera es capaz de pasar de un lecho a otro sin caerse”. La historia le valió la ira de su padre, teniendo que huir. Sin embargo, terminaría por perdonarle.

Después del asesinato de su padre en el año 336 adC a manos de Pausanias, un capitán de su guardia, Alejandro heredó el reino cuando solamente tenía veinte años. La conspiración detrás del asesinato, aunque atribuida generalmente a una historia amorosa del rey, ha dejado a la madre de Alejandro, Olimpia, y a los persas como posibles sospechosos.
Este momento de aparente debilidad de la monarquía macedónica supuso que toda la Grecia sometida por Filipo se alzase en armas, pero Alejandro dio resueltamente pruebas de su fuerza militar: atravesó Tesalia, sometiéndola, (ya había sido conquistada por Filipo), venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y Atenas se vio obligada así a acatar su poder. Se hizo nombrar Hegemon, título que ya había ostentado su padre y que lo situaba como gobernador de toda Grecia.
Consolidada así la hegemonía macedónica, Alejandro teniendo a su disposición un estado consolidado tras las reformas internas de Filipo II, se dispuso a cumplir su último proyecto: Conquistar el Imperio Persa.
Alejandro tenía la noble idea de liberar a los más de 10.000 griegos que se encontraban bajo poder persa en Asia Menor para que se unieran al resto del mundo heleno, como era el plan de su padre. Comenzó entonces por la propia Asia Menor, en donde los persas ofrecieron débil resistencia, venciendo en la Batalla del Gránico, a orillas del riachuelo Gránico. En este lugar, los sátrapas le opusieron un ejército de 40.000 hombres, en su mayor parte, griegos mercenarios comandados por el astuto Memnón de Rodas. En este combate, Alejandro estuvo cerca de la muerte, pues un persa trató de asesinarlo por la espalda, pero salvó la vida, gracias a Clito, su fiel amigo, que de un sablazo derribó al agresor.Las ciudades griegas de las costas se entregaron ya sea por miedo o por querer ser liberadas.
A finales de 334 adC decidió invernar en Gordión, antigua capital de Frigia. Allí se encontraba un famoso carro real, sujeto a un nudo complicadísimo. Según el oráculo de Gordión, quien supiera deshacerlo conquistaría Asia. No se sabe si Alejandro desató el nudo pacientemente o si lo partió con su espada. En cualquier caso, la tormenta que siguió al hecho fue interpretada como un claro signo de que Zeus lo aprobaba
Una contraofensiva marítima de los persas en el Egeo, al mando de Memnón de Rodas y su flota, puso en peligro a la Grecia continental, pero esta amenaza se detuvo después de la victoria de Alejandro sobre Darío III en la batalla de Isos (pequeña llanura situada entre las montañas y el mar cerca de Siria) en el 333 adC, en la cual, el rey Darío huyó amparado en la oscuridad de la noche dejando en el campo de batalla sus armas y su manto púrpura. El rey, tomó conciencia de la amenaza y envió propuestas de negociación, que fueron desestimadas. Sin embargo, la familia de Darío III fue capturada en el interior de una lujosa tienda. Alejandro trató a todos con gran cortesía y les manifestó que no tenía ninguna cuestión personal contra Darío, sino que luchaba contra él para conquistar Asia.
Alejandro conquistó fácilmente Fenicia, con excepción de la isla de Tiro, debiendo mantener un largo asedio (de enero a agosto de 332 adC), conocido como el Sitio de Tiro. Conquistada Tiro Alejandro pensó que podía seguir conquistando a su antojo y se dirigió a Egipto, en donde se hizo proclamar 'Hijo de Amón', título reservado sólo para los faraones. Allí fue bien recibido por los egipcios quienes le apoyaban por su lucha contra los persas. En esa época controló la situación de rebeldía en Anatolia y el Egeo, de tal modo que en la primavera del 331 adC, desde Tiro, organizó los territorios conquistados. Darío, con un ejército más numeroso, decidió hacerle frente en Gaugamela a orillas del Tigris, pero apenas logró salvar su vida, ya que pese a la superioridad numérica se vio derrotado por el genio militar del joven rey macedonio.
En ambas ocasiones el Gran Rey persa escapó huyendo. Darío fue traicionado por sus nobles y asesinado. Alejandro habría de honrar a su otrora rival y enemigo y perseguir a sus asesinos.
Los extranjeros que vivían en Persia se sintieron identificados con Alejandro y se comprometieron con él para venerarle como nuevo gobernante. En su idea de conquista también estaba la de querer globalizar su imperio mezclando distintas razas y culturas. Los sátrapas en su mayoría fueron dejados en su puesto, aunque controlados por un oficial macedonio que controlaba el ejército.
En el 330 adC Filotas, hijo de Parmenión, fue acusado de conspirar contra Alejandro y asesinado junto con su padre (por miedo a que éste ser rebelara al enterarse de la noticia). Asimismo, el primo de Alejandro, Amintas, fue ejecutado por intentar pactar con los persas para ser el nuevo rey (de hecho, era el legítimo sucesor). Tiempo después hubo una nueva conjura contra Alejandro, ideada por sus pajes, la cual tampoco logró su objetivo. Tras esto, Calístenes (quien hasta ese momento había sido el encargado de redactar la historia de las travesías de Alejandro), fue considerado como impulsor de este complot, por lo que fue condenado a muerte, sin embargo él se quitó antes la vida.
Uno de sus generales más queridos del último ejército legado por su padre fue Clito, apodado "El Negro", al que Alejandro nombraría antes de este incidente sátrapa de Bactriana. Alejandro, adoptando la costumbre persa de la proskynesis, pretendió ser adorado como un dios. En un banquete, su amigo Clito, cansado de tantas lisonjas y de oir cómo Alejandro se proclamaba mejor que su padre Filipo, le dijo indignado: toda la gloria que posees es gracias a tu padre; incorporándose volvió a gritarle: Sin mí, hubieras perecido en el Gránico.
Alejandro, que estaba ebrio, buscó su espada, pero uno de los guardias la ocultó. Clito fue sacado del lugar por varios amigos, pero regresó por otra puerta, y mirando fijamente al conquistador, repitió un verso de Eurípides: "Qué perversa costumbre han introducido los griegos". Alejandro arrebató una lanza a uno de los guardias y mató a Clito, que se desplomó en medio del estupor de los presentes. Arrepentido del crimen, pasó tres días encerrado en su tienda y algunos afirman que hasta trató de suicidarse a consecuencia de la muerte de su amigo.
Tras muchas peripecias y conquistas, Alejandro había invadido la Sogdiana y la Bactriana, se había casado con la princesa Roxana, y llevaría a su ejército a atravesar el Hindu Kush y a dominar el valle del Indo, con la única resistencia del rey indio Poros en el río Hydaspes
A sus treinta y dos años su imperio se extendía hasta el valle del Indo por el Este y hasta Egipto por el Oeste, donde fundó la famosa ciudad de Alejandría (hoy Al-Iskandría, الاسكندرية). Fundador prolífico de ciudades, esta ciudad egipcia habría de ser con mucho la más famosa de todas las Alejandrías fundadas por el también faraón Alejandro. De las 70 ciudades que fundó, 50 de ellas llevaban su nombre.
Con sus acciones extendió ampliamente la influencia de la civilización griega y preparó el camino para los reinos del período helenístico y la posterior expansión de Roma. Fue además gran amante de las artes. Alejandro era consciente del poder de propaganda que puede tener el arte y supo muy bien controlar la reproducción de su efigie cuya realización sólo autorizó a tres artistas: un escultor, Lisipo, un orfebre y un pintor, Apeles. Los biógrafos de Alejandro cuentan que éste tenía en gran aprecio al pintor y que visitaba con frecuencia su taller y que incluso se sometía a sus exigencias.

El ejército macedonio bajo Filipo II y Alejandro Magno consistía de diferentes cuerpos complementándose entre sí: caballería pesada; caballería ligera; infantería pesada e infantería ligera.
La caballería pesada la constituían los hetairoi o compañeros formados en escuadrones ilai de 256 jinetes con casco beocio, coraza de bronce o linotorax, equipados con xyston o lanza de 3,80 m y una espada. Los compañeros formaban la unidad élite de caballería aristocrática macedonia, siendo el principal elemento ofensivo de Alejandro. En batalla los compañeros se formaban a la derecha de los hypspistas; los 9 escuadrones en el orden del día con el escuadrón real de 300 jinetes tomando el lugar de honor en la línea bajo el mando de Clito cuyo deber era el de proteger al rey en batalla, a su izquierda se formaban los otros compañeros en 8 escuadrones de 256 compañeros subdivididos en 4 unidades de 64 jinetes bajo el mando de Filotas. La infantería macedonia actuaba de "yunque", mientras que la caballería era el "martillo" que azotaba al enemigo. En frente de los compañeros se formaban los arqueros y agrianos y protegiendo su flanco derecho los prodromoi y demás caballería ligera.
La caballería aliada tesaliana servía también como caballería pesada, armados y equipados como los compañeros, presuntamente la mejor caballería de toda Grecia y cuyo deber era proteger el flanco izquierdo de la falange macedonia. El escuadrón de Farsalia le servía de guardia a Parmenio. Al principio de la campaña había 1.800 jinetes tesalios.
Estos a su vez eran suplementados por el resto de la caballería pesada griega, este contingente aliado era parte de la fuerza con que contribuyó la Liga Helénica al ejército macedonio y que además servían de rehenes para el buen comportamiento de sus respectivas ciudades.
La caballería ligera consistía de los prodromoi o exploradores con casco beocio y sin más armadura, cuyo deber era el de reconocer el territorio enemigo que el ejército atravesaría, y en batalla se formaban a la derecha de los compañeros, usaban la sarissa o pica de los falangistas pero podían ser rearmados con jabalinas para reconocimiento y exploración.
Los prodromoi a su vez eran suplementados por la caballería tracia, odrisios y paionios en su mayoría, armados y equipados con casco tracio o en caso de los paionios con casco ático sin más armadura y blandiendo lanza y espada.
La cultura del antiguo Egipto impresionó a Alejandro desde los primeros días de su estancia en este país. Los grandes vestigios que él veía por doquier le cautivaron hasta el punto que quiso faraonizarse como aquellos reyes casi míticos. La Historia del Arte nos ha dejado testimonio de estos hechos y apetencias. En Karnak existe un relieve donde se ve a Alejandro haciendo las ofrendas al dios Amón, como lo hace un converso. Viste la indumentaria faraónica:
Klaft faraónico (el manto que cubre la cabeza y va por detrás de las orejas, clásico del antiguo Egipto), más la corona Doble, roja y blanca, que se sostiene en equilibrio inestable.
Cola litúrgica de chacal, que con el tiempo se transformó en "cola de vaca".
Ofrenda en cuatro vasos como símbolo para indicar "cantidad", "repetición", "abundancia" y "multiplicación".
Alejandro Magno murió a la edad de 32 años, tras caer enfermo en la fiesta de su amigo Medio. Las teorías que apuntan a la muerte por ingestión de alcohol no se sostienen, ya que según las fuentes Alejandro ya se encontraba algo indispuesto al acudir a la velada: el vino, ingerido íntegramente de su copa de Hércules según era tradición en Macedonia no hizo más que agravar su malestar, pero no lo causó.
Desde entonces abundan las hipótesis al respecto de su muerte. Teorías actuales señalan como causa a la enfermedad vírica conocida como fiebre del Nilo. Otra es la de la malaria derivada en leucemia. Otras apuntan al envenenamiento por parte de sus generales para apoderarse del Imperio, teniendo como principales sospechosos a Casandro y su copero Yolas, quienes supuestamente le administraron un veneno en forma de agua putrefacta de los pantanos cercanos a Babilonia. Otras teorías apuntan a que fue Aristóteles, el antiguo tutor de Alejandro, quien les facilitó el veneno en venganza por el asesinato de su sobrino Calístenes. Pero la hipótesis del envenenamiento es actualmente descartada por la mayoría de los historiadores. Según R. L. Fox, no existía un veneno capaz de prologar sus efectos durante más de una semana, ni los autores del crimen querrían arriesgarse durante tanto tiempo.

A la muerte de Alejandro quedaron ciertos personajes como familiares y herederos como su madre Olimpia, su esposa Roxana, su hijo Alejandro, su amante Barsine y su hijo Heracles, personajes que fueron víctimas mortales del odio del despiadado y ambicioso Casandro, su sucesor en el poder, y su probable asesino, asunto éste que, según ciertos historiadores, no se debe juzgar con la óptica actual sino con la de aquellos tiempos.
Dichos personajes eran: Filipo Arrideo, (que llegó a ser por poco tiempo Filipo III de Macedonia), hijo de Filipo II y hermanastro de Alejandro, más su esposa Eurídice (joven macedonia, mandada asesinar por Olimpia de Epiro después de la muerte de Filipo Arrideo). Roxana, princesa bactriano-persa viuda de Alejandro, embarazada; fue su última esposa, mandada asesinar por Casandro. Más tarde nació su hijo llamado también Alejandro, que llegó a ser Alejandro IV por poco tiempo, pues a los trece años fue también asesinado por orden de Casandro. Había asimismo dos viudas más de Alejandro, hijas del rey Darío, Barsine-Estatira (su primera esposa con quien concibió un hijo, cuyo embarazo no llegó a término) y su hermana Parisatis. Aquí ocurre una paradoja, pues la primera mujer con la que Alejandro mantuvo una relación se llamó también Barsine. Era esposa de Memnón de Rodas, mercenario griego que luchaba por Darío. Se dice que tuvo al primogénito de Alejandro, Heracles, aunque muchos argumentan que se trataba de una argucia para conseguir poder y que Heracles no era vástago del Magno. De todas formas, tanto ella como su hijo fueron mandados asesinar por Casandro en el 309 adC.
En el transcurso de unos pocos años, no quedó ningún miembro de la familia de Alejandro Magno. El reino también sufrió grandes divisiones a causa de disputas entre los generales más cercanos a Alejandro, muchos trataron de mantener el imperio unido pero bajo su mando, lo que generó una sucesión de batallas y campañas que derivaron en la división en varios reinos independientes que fundaron sus dinastías.
Dinastía Ptolemaica: Ptolomeo estuvo desde un primer momento en Egipto y se mantuvo aislado y estable desde el principio.
Dinastía Antigónida: con centro en Macedonia y con el hijo de Antígono Monoftalmo, Demterio como rey, esta dinastía conquistó su reino a Casandro y ocupó también Grecia.
Dinastía Seleúcida: Con base en Babilonia y Siria, Seleuco dominó después un territorio más amplio, ya que se adueñó de Asia que estaba en poder de Antígono.
Lisímaco obtuvo Tracia y Asia Menor pero no logró una sucesión.

Generalmente se considera que el apego emocional más grande que tuvo Alejandro fue por su compañero, comandante de caballería y posible amante, Hefestión. Probablemente fueron amigos desde la niñez, dado que Hefestión también recibió educación en la corte del padre de Alejandro. Hefestión hace su aparición en la historia en el momento en que alcanza Troya. Allí ambos amigos hacen sacrificios en los altares de los héroes de la Ilíada; Alejandro honrando a Aquiles y Hefestión a Patroclo. Como Aeliano (o Eliano) en su Varia Historia (12,7) afirma: “De esa manera Alejandro implicó que él (Hefestión) era su objeto de amor, como Patroclo lo fue de Aquiles.”
Curcio relata que “Alejandro despreciaba los placeres sensuales a tal grado que su madre estaba ansiosa por temor de que éste no le dejase descendencia.” Para agudizar su apetito por las mujeres el rey Filipo (quien ya había reprochado a su hijo por cantar en voz demasiado aguda), junto a su madre Olimpia, trajo a una costosa cortesana llamada Kallixeina. Pero no todos los antiguos pensaban igual. Eumenes (370-265) afirmaba que Alejandro “no se sentía a gusto con el sexo".
Posteriormente, a lo largo de su vida, Alejandro se casó con varias princesas de los anteriores territorios persas: Roxana de Bactriana, Estateira, hija de Dario III, y Parysatis, hija de Oco. Alejandro fue padre de al menos dos niños: Heracles, nacido en el 327 adC de su concubina Barsine, hija del sátrapa Artabazo II de Frigia Helespóntica, y Alejandro IV de Macedonia, de Roxana, en el 323 adC.
Curcio mantiene que Alejandro también tomó como amante a "Bagoas, un eunuco de excepcional belleza y en la flor de su juventud, con el cual Darío había intimado y con el cual Alejandro luego intimaría" (en la antigüedad los eunucos solían ser emasculados sólo de las gónadas). Eumenes escribe que, antes de aventurarse aún más al Este, Alejandro instaló a Bagoas en una villa en las afueras de Babilonia y requirió a todos sus oficiales y cortesanos —ya fuesen griegos o persas— a rendirle honores (esto es, a presentarle costosos regalos). El favor de Alejandro por Bagoas es también obvio con el subsiguiente nombramiento de éste como uno de los trierarcas, quienes eran hombres de carácter que supervisaban y financiaban la construcción de barcos para el viaje de regreso a la patria. Su relación parece haber sido bien conocida entre sus tropas, ya que Plutarco relata un episodio (también mencionado por Athenaios y Dicaearco) durante unos festejos cuando regresaban de la India, en los cuales sus hombres clamaban a Alejandro que besase abiertamente a Bagoas, accediendo a esta solicitud. Cualquiera que fuese su relación con Bagoas, no fue impedimento para que éste tuviese relaciones con su reina: seis meses después de la muerte de Alejandro, Roxana dio a luz a su hijo y heredero Alejandro IV. Además de Bagoas, Curcio menciona otro amante de Alejandro, Euxenippos, “cuya joven belleza lo llenaba de entusiasmo”.
La cuestión de si Alejandro fue homosexual, bisexual o incluso transformista (durante las fiestas ocasionalmente se vestía con el vestido plateado de Atenea), tomando para ello su significado moderno, es controvertida.
Recientemente, muchos griegos han expresado indignación ante tales sugerencias en relación con su héroe nacional. Ellos argumentan que los relatos históricos que describen las relaciones sexuales de Alejandro con Hefestión y Bagoas fueron escritos siglos después de los hechos, y que de ese modo nunca puede establecerse cuál fue la relación “real” con sus acompañantes masculinos. Otros argumentan que lo mismo puede ser dicho respecto de toda la información disponible acerca de Alejandro Magno.
Tales debates, de todos modos, son considerados anacronismos por los eruditos en ese período, quienes señalan que el concepto de homosexualidad no existía en la Antigüedad: la atracción sexual entre hombres era vista como normal y parte universal de la naturaleza humana, ya que el hombre era atraído hacia la belleza, que era un atributo de la juventud, independientemente del sexo. Si la vida amorosa de Alejandro fue transgresora lo fue no por su amor hacia jóvenes bellos, sino por su relación con hombres de su propia edad en un tiempo en el que el modelo estándar del amor masculino era el que relacionaba hombres mayores con otros mucho más jóvenes.
FRASES ALEJANDRO MAGNO

- Muero debido a la ayuda de demasiados médicos.

- ¿Existen muchos mundos o existe sólo un mundo? Esta es una de las más nobles y elevadas cuestiones planteadas en el estudio de la naturaleza.